jueves, 7 de junio de 2007

Conozca a Mycoplasma laboratorium

El Instituto Venter intenta patentar la primera célula de vida artificial, a pesar de que no queda plenamente demostrado en su solicitud de patente que todos los pasos para que se den estas condiciones han sido dados.
Igualmente, se proclama que se ha alcanzado un número mínimo de genes necesarios para la vida, aunque no se cierra la posibilidad de que se pueda reducir este número de genes en el futuro. Por tanto, esta patente busca mérito por lo que no es aún.

Sin embargo el mérito de la "invención" no se puede minimizar y se llega al punto que se venía prediciendo desde hace años en la comunidad científica de "Biólogos Sintéticos" (Synthetic Biology).

Se abre así el telón para una serie de discusiones éticas y políticas; algunos consideran la existencia de una patente de este tipo como "hacerle la competencia a Dios" y muchos ya vislumbran el potencial de la generación de organismos vivos con metabolismos programables como una amplia oportunidad para los generadores de armas biológicas.

Desde mi punto de vista, esta tecnología es el punto de partida para que la existencia de biocomputadoras sea más real. La bioinformática se verá grandemente beneficiada al dominarse esta tecnología, enter otros muchos campos. De ahí que es entendible la oposición de algunas comunidades científicas a patentar la creación de los organismos sintéticos, pues abriría las puertas a prácticas monopólicas a una escala que, debido a la naturaleza del proyecto, podría ser muy peligroso incluso para el mundo, si queremos vernos alarmistas.

Por supuesto que esta oposición no es desinteresada, pues al fin y al cabo todos quieren una rebanada del pastel. Un pequeño problema es que el Departamento de Energía de los Estados Unidos tiene vela en el entierro y apoya al establecimiento de esta patente, pues obtendrá parte de los beneficios que de ésta se generen.

Debates de esta misma naturaleza se han visto antes y han tardado hasta 13 años en dictaminarse un resultado. De repetirse la historia en este mismo caso, 10 años bastarán para que más de un laboratorio en el mundo repitan la hazaña de Mr. J.C. Venter y los riesgos de prácticas monopólicas se reduzcan entonces... ¿o no?